viernes, 15 de abril de 2011
Roosevelt
Franklin Delano Roosevelt (Hyde Park (Nueva York), 30 de enero de 1882 — Warm Springs (Georgia), 12 de abril de 1945) fue el trigésimo segundo Presidente de los Estados Unidos y ha sido el único en ganar cuatro elecciones presidenciales en esa nación.
Hoover
John Edgar Hoover KBE (1 de enero de 1895 – 2 de mayo de 1972) fue el fundador de la Oficina Federal de Investigación (FBI) en su presente forma y su director desde su creación el 10 de mayo de 1924, hasta su muerte en 1972.
Hoover sobrevivió a la gestión de siete presidentes que no pudieron destituirlo por el costo político que les implicaba.
Hoover sobrevivió a la gestión de siete presidentes que no pudieron destituirlo por el costo político que les implicaba.
La depresion de la bolsa
Crisis de 1929 es un concepto muy utilizado por la historiografía, la ciencia económica y otras ciencias sociales, cuyo estricto significado varía según la acotación temporal y temática a la que se quiera hacer referencia: Crack del 29 y Jueves negro y posterior Gran depresión.
El crack de la bolsa
El Crac del 29, también conocido como la Crisis de 1929, fue la más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la Bolsa en Estados Unidos, tomando en consideración el alcance total y la larga duración de sus secuelas.
Se suelen usar las siguientes tres frases para describir este colapso de las acciones: Jueves Negro, Lunes Negro y Martes Negro.
Todas ellas son apropiadas, dado que el crac no fue un asunto de un solo día. La caída inicial ocurrió el Jueves Negro (24 de octubre de 1929), pero fue el catastrófico deterioro del Lunes Negro y el Martes Negro (28 y 29 de octubre de 1929) el que precipitó la expansión del pánico y el comienzo de consecuencias sin precedentes y de largo plazo para los Estados Unidos.
Se suelen usar las siguientes tres frases para describir este colapso de las acciones: Jueves Negro, Lunes Negro y Martes Negro.
Todas ellas son apropiadas, dado que el crac no fue un asunto de un solo día. La caída inicial ocurrió el Jueves Negro (24 de octubre de 1929), pero fue el catastrófico deterioro del Lunes Negro y el Martes Negro (28 y 29 de octubre de 1929) el que precipitó la expansión del pánico y el comienzo de consecuencias sin precedentes y de largo plazo para los Estados Unidos.
La crisis de 1929
Entre 1929 y 1939 tiene lugar una gran crisis económica de consecuencias nefastas en todo el mundo. La crisis estalla el 24 de octubre de 1929 en Wall Street
, con un crac de la bolsa debido al sobreprecio de los valores que cotizaban, desde hacía años, al alza, por motivos especulativos. El crac de la bolsa supuso la descapitalización repentina de la industria y las empresas norteamericanas, y por exportación las de todo el mundo.
EE UU exporta la crisis al resto del mundo, con lo que se generaliza una cierta desconfianza ante el sistema capitalista que radicaliza ideológicamente a las clases desfavorecidas, y a aquellos (las clases medias) que peor salen paradas con la crisis. En esta época tienen un auge espectacular el comunismo y el fascismo. En Italia las corporaciones industriales ya habían tomado el poder por medio del fascismo. Otra consecuencia de la crisis es el elevado número de parados.
jueves, 14 de abril de 2011
matteotti
Giacomo Matteotti (Fratta Polesine, provincia de Rovigo, 22 de mayo de 1885 – Roma, 11 de junio de 1924) fue un político socialista italiano.
Nacido en una familia adinerada, Matteotti se licenció en Derecho en la Universidad de Bolonia, donde entró en contacto con el movimiento socialista, en el cual se convirtió pronto en una figura destacada. Durante la Primera Guerra Mundial sostuvo la necesidad de mantener la neutralidad de Italia, lo que le costó su encarcelamiento en Sicilia.
Apodado «La Tempestad» por su impetuosidad militante, no descuidó su lado más humano, donando gran parte de su salario como diputado a un orfanato de niños.
Matteotti fue el jefe del Partido Socialista Unitario en la Cámara de los Diputados, donde tomó posición contra el fascismo y contra Benito Mussolini, siendo durante un cierto tiempo el portavoz de la reducida oposición parlamentaria al Partido Nacional Fascista.
El 30 de mayo de 1924 Matteotti tomó la palabra en la Cámara para protestar por las elecciones que se habían celebrado el 6 de abril. Mientras de la bancada fascista surgían los gritos y las risotadas, Matteotti lanzaba un histórico discurso en el cual desgranaba una a una todas las ilegalidades y los abusos cometidos por los fascistas al objeto de alcanzar la victoria en las elecciones. Al término del discurso, después de recibir las felicitaciones de sus compañeros, les respondió: «Yo ya he hecho mi discurso. Ahora os toca a vosotros preparar el discurso fúnebre para mi entierro».
Nacido en una familia adinerada, Matteotti se licenció en Derecho en la Universidad de Bolonia, donde entró en contacto con el movimiento socialista, en el cual se convirtió pronto en una figura destacada. Durante la Primera Guerra Mundial sostuvo la necesidad de mantener la neutralidad de Italia, lo que le costó su encarcelamiento en Sicilia.
Apodado «La Tempestad» por su impetuosidad militante, no descuidó su lado más humano, donando gran parte de su salario como diputado a un orfanato de niños.
Matteotti fue el jefe del Partido Socialista Unitario en la Cámara de los Diputados, donde tomó posición contra el fascismo y contra Benito Mussolini, siendo durante un cierto tiempo el portavoz de la reducida oposición parlamentaria al Partido Nacional Fascista.
El 30 de mayo de 1924 Matteotti tomó la palabra en la Cámara para protestar por las elecciones que se habían celebrado el 6 de abril. Mientras de la bancada fascista surgían los gritos y las risotadas, Matteotti lanzaba un histórico discurso en el cual desgranaba una a una todas las ilegalidades y los abusos cometidos por los fascistas al objeto de alcanzar la victoria en las elecciones. Al término del discurso, después de recibir las felicitaciones de sus compañeros, les respondió: «Yo ya he hecho mi discurso. Ahora os toca a vosotros preparar el discurso fúnebre para mi entierro».
La dictadura de mussolini
Las elecciones municipales se convirtieron en reliquia del pasado; se apartó de la administración —y se privó de pasaporte— a los que no pertenecieran al partido fascista; desaparecieron los derechos sociales como el de huelga; se suprimieron los jurados sustituyéndolos por tribunales especiales sin derecho a la apelación ni a los testigos de descargo; y la OVRA (Organizzazione di Vigilanza e Repressione dell´Antifascismo) transformó el país en un estado policial. En pocas semanas, el número de exiliados ascendió a una decena de miles de personas. Para los demás opositores directos —apenas unos centenares— quedaron reservados los presidios de las islas Lipari y Pontinas, o el asesinato clandestino ejecutado por los fascistas. Estos hechos execrables comparados con el terror de masas implantado por Lenin parecieron de escasa relevancia para los contemporáneos de Mussolini.
Ciertamente, en términos cuantitativos y cualitativos, las terribles acciones del fascismo italiano eran, en ese momento, muy inferiores a las de los bolcheviques que estaban envueltos en una guerra provocada por ellos que no se saldaría con menos de trece millones de muertos y dos millones de exiliados. En otras palabras, las acciones represivas de Mussolini casi parecían una simple algarada. Esta simple comparación, cuyos términos son obvios, explica en buena medida que el principio del gobierno fascista fuera aplaudido por buena parte de las potencias políticas sin excluir a la Santa Sede. Pero además, el dirigente fascista no pretendía, al menos en apariencia, alterar el orden sino lograr que éste imperara. A partir de 1926, Italia firmó acuerdo de amistad tras acuerdo de amistad con otros países. Gandhi lo definió como un superhombre con el que no podía compararse, el arzobispo de Canterbury lo denominó “el gigante de Europa” y Churchill confesó que hubiera estado con él desde el principio si hubiera sido italiano. Sin duda, Mussolini se había convertido en el hombre del momento.
Ciertamente, en términos cuantitativos y cualitativos, las terribles acciones del fascismo italiano eran, en ese momento, muy inferiores a las de los bolcheviques que estaban envueltos en una guerra provocada por ellos que no se saldaría con menos de trece millones de muertos y dos millones de exiliados. En otras palabras, las acciones represivas de Mussolini casi parecían una simple algarada. Esta simple comparación, cuyos términos son obvios, explica en buena medida que el principio del gobierno fascista fuera aplaudido por buena parte de las potencias políticas sin excluir a la Santa Sede. Pero además, el dirigente fascista no pretendía, al menos en apariencia, alterar el orden sino lograr que éste imperara. A partir de 1926, Italia firmó acuerdo de amistad tras acuerdo de amistad con otros países. Gandhi lo definió como un superhombre con el que no podía compararse, el arzobispo de Canterbury lo denominó “el gigante de Europa” y Churchill confesó que hubiera estado con él desde el principio si hubiera sido italiano. Sin duda, Mussolini se había convertido en el hombre del momento.
partido fascista
El Partido Nacional Fascista (PNF) fue un partido político italiano, máxima expresión del fascismo y único partido legal durante la dictadura de Benito Mussolini. El PNF fue fundado en Roma, el 7 de noviembre de 1921 por iniciativa de Mussolini al convertirse en partido los Fasci italiani di combattimento.
Los fascistas conquistaron el poder el 28 de octubre de 1922, al ser nombrado Mussolini jefe de gobierno tras la Marcha sobre Roma. Creando una ley electoral que beneficiaba a los ganadores, el PNF consiguió la mayoría absoluta en abril de 1924. Este triunfo fue duramente criticado por la oposición que denunció numerosas irregularidades, sobre todo el diputado socialista Giacomo Matteotti, asesinado poco después de sus denuncias.
El partido se convirtió en el único permitido desde 1928 a 1943. Sin embargo, el PNF se disuelve con el arresto de Mussolini. Con la liberación del dictador por los alemanes, el partido se refunda con el nombre de Partido Fascista Republicano, que concluirá su existencia con la muerte del Duce.
Los fascistas conquistaron el poder el 28 de octubre de 1922, al ser nombrado Mussolini jefe de gobierno tras la Marcha sobre Roma. Creando una ley electoral que beneficiaba a los ganadores, el PNF consiguió la mayoría absoluta en abril de 1924. Este triunfo fue duramente criticado por la oposición que denunció numerosas irregularidades, sobre todo el diputado socialista Giacomo Matteotti, asesinado poco después de sus denuncias.
El partido se convirtió en el único permitido desde 1928 a 1943. Sin embargo, el PNF se disuelve con el arresto de Mussolini. Con la liberación del dictador por los alemanes, el partido se refunda con el nombre de Partido Fascista Republicano, que concluirá su existencia con la muerte del Duce.
mussolini
Benito Amilcare Andrea Mussolini (Dovia di Predappio, Forlì, 29 de julio de 1883 – Giulino di Mezzegra, 28 de abril de 1945) fue un militar, político y dictador italiano. Primer ministro del Reino de Italia con poderes dictatoriales desde 1922 hasta 1943, cuando fue depuesto y encarcelado brevemente. Escapó gracias a la ayuda de la Alemania Nazi, y recibió el cargo de presidente de la República Social Italiana desde septiembre de 1943 hasta su derrocamiento en 1945, y posterior muerte por ejecución.
Mussolini —también conocido como el Duce— pasó de ser el número 3 en el escalafón del Partido Socialista Italiano y dirigir su rotativo Avanti!, a promover el fascismo dentro de Italia. Durante su mandato estableció un régimen cuyas características fueron el nacionalismo, el militarismo y la lucha contra el liberalismo y contra el comunismo, combinadas con la estricta censura y la propaganda estatal. Mussolini se convirtió en un estrecho aliado del canciller alemán Adolf Hitler líder del Nazismo, sobre quien había influido. Bajo su gobierno, Italia entró en la Segunda Guerra Mundial en junio de 1940, como aliado de Alemania Nazi. Tres años después, los aliados invadieron el Reino de Italia y ocuparon la mayor parte del sur del país. En abril de 1945, trató de escapar a Suiza, pero fue capturado y fusilado, cerca del lago de Como por partisanos comunistas. Su cuerpo fue llevado a Milán donde fue ultrajado.
Mussolini —también conocido como el Duce— pasó de ser el número 3 en el escalafón del Partido Socialista Italiano y dirigir su rotativo Avanti!, a promover el fascismo dentro de Italia. Durante su mandato estableció un régimen cuyas características fueron el nacionalismo, el militarismo y la lucha contra el liberalismo y contra el comunismo, combinadas con la estricta censura y la propaganda estatal. Mussolini se convirtió en un estrecho aliado del canciller alemán Adolf Hitler líder del Nazismo, sobre quien había influido. Bajo su gobierno, Italia entró en la Segunda Guerra Mundial en junio de 1940, como aliado de Alemania Nazi. Tres años después, los aliados invadieron el Reino de Italia y ocuparon la mayor parte del sur del país. En abril de 1945, trató de escapar a Suiza, pero fue capturado y fusilado, cerca del lago de Como por partisanos comunistas. Su cuerpo fue llevado a Milán donde fue ultrajado.
staling
Iósif Stalin ( Gori, Georgia, 6 de diciembrejul./ 18 de diciembre de 1878greg. – Moscú, 5 de marzo de 1953)[1] , también conocido en español como José Stalin, [2] fue el máximo líder de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y del Partido Comunista de la Unión Soviética desde mediados de los 20's hasta su muerte en 1953.
Dirigió la "construcción del socialismo" en la URSS, que pasó de ser un país rural a una potencia industrial. El nivel de vida de la población se elevó. En contraparte, dirigió un régimen represivo de la población, caracterizado por la presencia de campos de trabajo, campañas de represión política, y deportaciones. Diversos historiadores estiman que las víctimas del régimen de Stalin oscilan entre 643.000 y 60 millones de muertos con una media entre todos ellos de unos 20 millones.[3]
Durante el gobierno de Stalin, la Unión Soviética desempeñó un papel fundamental en la derrota de la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial (1939–1945) tras la cual llegó a ser considerada una superpotencia.
Dirigió la "construcción del socialismo" en la URSS, que pasó de ser un país rural a una potencia industrial. El nivel de vida de la población se elevó. En contraparte, dirigió un régimen represivo de la población, caracterizado por la presencia de campos de trabajo, campañas de represión política, y deportaciones. Diversos historiadores estiman que las víctimas del régimen de Stalin oscilan entre 643.000 y 60 millones de muertos con una media entre todos ellos de unos 20 millones.[3]
Durante el gobierno de Stalin, la Unión Soviética desempeñó un papel fundamental en la derrota de la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial (1939–1945) tras la cual llegó a ser considerada una superpotencia.
Trotsky
Lev Davídovich Bronstein[1] (Yanovka, Ucrania, 7 de noviembre de 1879[2] - Coyoacán, México, 21 de agosto de 1940), más conocido como León Trotski, fue un político y revolucionario ruso, organizador clave de la Revolución de octubre, el golpe de Estado que permitió a los bolcheviques tomar el poder en noviembre de 1917 en Rusia. Durante la guerra civil subsiguiente, desempeñó el cargo de comisario de asuntos militares. Tras su exilio de la Unión Soviética, fue el líder de un movimiento internacional de extrema izquierda revolucionaria identificado con el nombre de trotskismo y caracterizado por la idea de la «revolución permanente». Murió asesinado en México por un agente español de la NKVD soviética.[3]
Negoció la retirada de Rusia de la Primera Guerra Mundial mediante la Paz de Brest-Litovsk. Tuvo a su cargo la creación del ejército rojo que consolidaría definitivamente los logros revolucionarios venciendo a catorce ejércitos extranjeros y a los ejércitos blancos contrarrevolucionarios durante la guerra civil rusa; fue condecorado con la Orden de la Bandera Roja.[4] Posteriormente, se enfrentó política e ideológicamente a José Stalin, liderando la oposición de izquierda, lo que le causó el exilio y posterior asesinato a manos de la OGPU.
Negoció la retirada de Rusia de la Primera Guerra Mundial mediante la Paz de Brest-Litovsk. Tuvo a su cargo la creación del ejército rojo que consolidaría definitivamente los logros revolucionarios venciendo a catorce ejércitos extranjeros y a los ejércitos blancos contrarrevolucionarios durante la guerra civil rusa; fue condecorado con la Orden de la Bandera Roja.[4] Posteriormente, se enfrentó política e ideológicamente a José Stalin, liderando la oposición de izquierda, lo que le causó el exilio y posterior asesinato a manos de la OGPU.
nacismo
Nazismo es la contracción de la palabra alemana Nationalsozialismus, que significa Nacional-socialismo, y hace referencia a todo lo relacionado con la ideología y el régimen que gobernó Alemania de 1933 a 1945 con la llegada al poder del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP, Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei), el autoproclamado Tercer Reich y Austria a partir de la Anschluss, así como los demás territorios que lo conformaron (Sudetes, Memel, Danzig y otras tierras en Polonia, Francia, Checoslovaquia, Hungría, Holanda, Dinamarca y Noruega). La Alemania de este período se conoce como la Alemania nazi.
El término "Nazi" deriva de las primeras dos sílabas del nombre oficial del partido: Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o "NSDAP".[1] Los miembros del partido se identificaban a sí mismos generalmente como "Nationalsozialisten" (Nacional socialistas) y solo raramente como "nazis". El origen y uso de "nazi" es similar al de "Sozi", palabra del lenguaje diario para designar a los miembros del Sozialdemokratische Partei Deutschlands (Partido Socialdemócrata de Alemania).[2] En 1933, cuando Hitler asumió poder en el gobierno alemán, el uso del termino disminuyó en Alemania, aunque en Austria sus oponentes lo continuaron usando con una connotación despectiva.[2] A partir de eso, el término ha adquirido una connotación crecientemente peyorativa.[3
El término "Nazi" deriva de las primeras dos sílabas del nombre oficial del partido: Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o "NSDAP".[1] Los miembros del partido se identificaban a sí mismos generalmente como "Nationalsozialisten" (Nacional socialistas) y solo raramente como "nazis". El origen y uso de "nazi" es similar al de "Sozi", palabra del lenguaje diario para designar a los miembros del Sozialdemokratische Partei Deutschlands (Partido Socialdemócrata de Alemania).[2] En 1933, cuando Hitler asumió poder en el gobierno alemán, el uso del termino disminuyó en Alemania, aunque en Austria sus oponentes lo continuaron usando con una connotación despectiva.[2] A partir de eso, el término ha adquirido una connotación crecientemente peyorativa.[3
fascismo
El fascismo es una ideología y un movimiento político que surgió en la Europa de entreguerras (1918-1939). El término proviene del italiano fascio (‘haz, fasces’), y éste a su vez del latín fasces (plural de fascis).
El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista,[1] [2] mientras su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente la historiografía y la ciencia política sitúen al fascismo en la extrema derecha y le relacionen con la plutocracia, identificándolo algunas veces como un capitalismo de Estado,[3] o bien lo identifique como una variante chovinista del socialismo de Estado[4
El proyecto político del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una economía dirigista,[1] [2] mientras su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclasista, y una negación a ubicarse en el espectro político (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente la historiografía y la ciencia política sitúen al fascismo en la extrema derecha y le relacionen con la plutocracia, identificándolo algunas veces como un capitalismo de Estado,[3] o bien lo identifique como una variante chovinista del socialismo de Estado[4
Comunismo
El comunismo (de común),[1] entendido como organización social y económica, es una asociación basada en la comunidad de los medios sociales de producción y los bienes producidos mediante los mismos.[2] [1] A diferencia de lo que acontece en el socialismo, el comunismo implica la abolición de la división del trabajo y del dinero.
El comunismo, entendido como movimiento socio-político, es un conjunto de corrientes y agrupaciones cuyo principal objetivo histórico es -particularmente desde la adopción de la doctrina marxista- la supresión revolucionaria de la sociedad capitalista en tanto última forma de sociedad con clases, y el establecimiento de una sociedad socialista como paso previo a la construcción gradual de una organización social comunista. Las doctrinas de las diversas corrientes comunistas coinciden en la necesidad de suprimir la propiedad privada (especialmente la de los medios de producción sociales) y en la emancipación del proletariado como la primera clase oprimida sin economía propia,[3] negación de toda posible apropiación privada y por ende tendiente a desaparecer como clase en una comunidad comunista.[4]
Debido a la popularidad de la revolución rusa de 1917 y la polarización política entre los regímenes socialistas y el capitalismo occidental, el Comunismo se ha identificado casi exclusivamente con la doctrina marxista-leninista. Sin embargo, existen otras doctrinas comunistas (algunas previas al marxismo-leninismo, otras contemporáneas, y otras posteriores) tales como el anarcocomunismo con fundamento en posturas sociobiologistas (Piotr Kropotkin, Aldous Huxley), el comunismo de consejos de base marxista pero no leninista, el comunismo cristiano premoderno y moderno (Tomás Moro, los Shakers de Manchester,[5] Gerrard Winstanley), el comunismo feudal que llamó la atención del último Marx[6] (los Mir tradicionales rusos, los isleños escoceses de St Kilda[7] ), variantes secularizadas del comunismo religioso milenarista (Gabriel Bonnot de Mably, Morelly) y movimientos no revolucionarios como el de las comunas hippies y los kibbutz israelíes, entre otros.[8
El comunismo, entendido como movimiento socio-político, es un conjunto de corrientes y agrupaciones cuyo principal objetivo histórico es -particularmente desde la adopción de la doctrina marxista- la supresión revolucionaria de la sociedad capitalista en tanto última forma de sociedad con clases, y el establecimiento de una sociedad socialista como paso previo a la construcción gradual de una organización social comunista. Las doctrinas de las diversas corrientes comunistas coinciden en la necesidad de suprimir la propiedad privada (especialmente la de los medios de producción sociales) y en la emancipación del proletariado como la primera clase oprimida sin economía propia,[3] negación de toda posible apropiación privada y por ende tendiente a desaparecer como clase en una comunidad comunista.[4]
Debido a la popularidad de la revolución rusa de 1917 y la polarización política entre los regímenes socialistas y el capitalismo occidental, el Comunismo se ha identificado casi exclusivamente con la doctrina marxista-leninista. Sin embargo, existen otras doctrinas comunistas (algunas previas al marxismo-leninismo, otras contemporáneas, y otras posteriores) tales como el anarcocomunismo con fundamento en posturas sociobiologistas (Piotr Kropotkin, Aldous Huxley), el comunismo de consejos de base marxista pero no leninista, el comunismo cristiano premoderno y moderno (Tomás Moro, los Shakers de Manchester,[5] Gerrard Winstanley), el comunismo feudal que llamó la atención del último Marx[6] (los Mir tradicionales rusos, los isleños escoceses de St Kilda[7] ), variantes secularizadas del comunismo religioso milenarista (Gabriel Bonnot de Mably, Morelly) y movimientos no revolucionarios como el de las comunas hippies y los kibbutz israelíes, entre otros.[8
capitalismo
El capitalismo es el orden social que resulta de la libertad económica en la disposición y usufructo de la propiedad privada sobre el capital como herramienta de producción.[1]
En el capitalismo los individuos y las empresas llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes o de servicios en forma libre dentro de la división del trabajo, con el propósito necesario del beneficio monetario para la obtención de recursos en función de cualquier orden de fines dentro del marco de una cooperación mediatizada por el mercado.[2] La distribución, la producción y los precios de los bienes y servicios son determinados por el libre mercado, la oferta y la demanda entre productores y consumidores.
El origen etimológico de la palabra capitalismo proviene de la idea de capital,[3] sin embargo se relaciona mayormente al capitalismo como concepto con el intercambio dentro de una economía de mercado que es su condición necesaria,[4] y a la propiedad burguesa que es su corolario previo[5] como forma más acabada y coherente de la propiedad privada.[6]
Se denomina sociedad capitalista a toda aquella sociedad política y jurídica originada en la moderna civilización occidental y basada en una organización racional del trabajo y monetario-utilitaria de los recursos de producción, caracteres propios de aquel sistema económico.[7] El orden capitalista, en tanto sociedad formada por clases en vez de estamentos, se distingue de otras formas sociales y productivas por la movilidad social de los individuos y por la regulación formal de las relaciones socioeconómicas mediante el contrato libre.
El nombre de sociedad capitalista proviene del hecho de que el capital como relación de producción se convierte dentro de ésta en un elemento económicamente predominante.[8] La discrepancia sobre las razones de este predominio divide a las ideologías políticas modernas: el enfoque liberal smithiano se centra en la utilidad que el capital como relación social provee para la producción en una sociedad comercial con una amplia división del trabajo, entendida como causa y consecuencia de la mejora de la oferta de consumo y los mayores ingresos por vía del salario respecto del trabajo autónomo,[9] mientras que el enfoque socialista marxista considera que el capital como relación social es precedido (y luego retroalimentado) por una institucionalizada imposibilidad social de sobrevivir sin relacionarse con los propietarios de un mayor capital físico mediante el intercambio de trabajo asalariado.[10
En el capitalismo los individuos y las empresas llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes o de servicios en forma libre dentro de la división del trabajo, con el propósito necesario del beneficio monetario para la obtención de recursos en función de cualquier orden de fines dentro del marco de una cooperación mediatizada por el mercado.[2] La distribución, la producción y los precios de los bienes y servicios son determinados por el libre mercado, la oferta y la demanda entre productores y consumidores.
El origen etimológico de la palabra capitalismo proviene de la idea de capital,[3] sin embargo se relaciona mayormente al capitalismo como concepto con el intercambio dentro de una economía de mercado que es su condición necesaria,[4] y a la propiedad burguesa que es su corolario previo[5] como forma más acabada y coherente de la propiedad privada.[6]
Se denomina sociedad capitalista a toda aquella sociedad política y jurídica originada en la moderna civilización occidental y basada en una organización racional del trabajo y monetario-utilitaria de los recursos de producción, caracteres propios de aquel sistema económico.[7] El orden capitalista, en tanto sociedad formada por clases en vez de estamentos, se distingue de otras formas sociales y productivas por la movilidad social de los individuos y por la regulación formal de las relaciones socioeconómicas mediante el contrato libre.
El nombre de sociedad capitalista proviene del hecho de que el capital como relación de producción se convierte dentro de ésta en un elemento económicamente predominante.[8] La discrepancia sobre las razones de este predominio divide a las ideologías políticas modernas: el enfoque liberal smithiano se centra en la utilidad que el capital como relación social provee para la producción en una sociedad comercial con una amplia división del trabajo, entendida como causa y consecuencia de la mejora de la oferta de consumo y los mayores ingresos por vía del salario respecto del trabajo autónomo,[9] mientras que el enfoque socialista marxista considera que el capital como relación social es precedido (y luego retroalimentado) por una institucionalizada imposibilidad social de sobrevivir sin relacionarse con los propietarios de un mayor capital físico mediante el intercambio de trabajo asalariado.[10
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